4 oct. 2015

La distancia... esa cosa (cuestiones mundanas)

E=V*T
Una fórmula simple que a todos nos enseñaron en el colegio en nuestras primeras clases de física elemental, que el espacio, en cuanto a distancia, era el resultado del producto de velocidad y tiempo. Sin embargo la percepción de las distancias, más allá de la cuestión objetivable de su medición, es muy variopinta en función del entorno en el que nos encontramos, de la noción del espacio, del conocimiento del mismo.

No hace mucho tuve una discusión un tanto rupestre, he de decir, con una amiga que sostenía sin ningún tipo de fisura que 1 kilómetro era lo mismo en Madrid y la Conchinchina, cosa que de forma objetiva es cierto, 1 kilómetro son 1000 metros me ponga como me ponga, pero lo que ella no alcanzaba a comprender es que la distancia se convierte en algo subjetivo en función del lugar en el que estás y las condiciones que hay en ese lugar.

A qué viene esto, fácil, existe esa creencia de que los Madrileños somos unos exagerados cuando decimos “eso está ahí al lao” y resulta que el estar ahí “al lao” implica un desplazamiento de 30 minutos. Vale, puede que no esté exactamente en mi inmediatez física, pero, en mi imaginario madrileño, un desplazamiento de media hora es simplemente nada.

Sí, ya se que en nuestra tierna infancia Coco ya nos trataba de explicar la diferencia entre cerca y lejos, pero es algo tan relativo...



Recuerdo que, en cierta ocasión, estuve a nada de cambiar de vida, dejar Madrid y mudarme a una ciudad más pequeña, Logroño, y también estuve relativamente cerca de conseguir un trabajo en Pamplona. Alguno me dijo por aquel entonces que le parecía una locura, que cómo me iba a hacer cada día 180 kilómetros para ir y venir del trabajo. Claro que eso sucedía hasta que contaba que, para mí, los 90 kilómetros que separan Logroño de Pamplona no eran gran cosa, tardaba exactamente lo mismo en recorrer esa distancia (coche aparcado incluido) que lo que tardaba en Madrid en llegar desde mi casa hasta la oficina en la que, por entonces, trabajaba, sin embargo, la distancia era sustancialmente menor. La faena es que el trabajo no salió, así que la disquisición perdió su sentido.

La percepción de la distancia cambia tanto en función del tamaño de la ciudad que convertimos el concepto métrico de distancia en un concepto temporal: ¿cuánto tardo? Como todo en la vida, es una cuestión analizar pros y contras, de evaluación de costes, de analizar impedancias, de ver cuál es el modo de transporte óptimo. No es lo mismo decir “me voy al centro” en Madrid que en Granada, digamos que para alguien que viva en el extrarradio de alguna de esas dos ciudades, media hora a pie lleva a sitios muy distintos en lo que es el esquema de la ciudad. Sin embargo, si me quedo con el concepto de “media hora”, no teniendo en cuenta el modo en el que me desplazo, la cosa puede cambiar notablemente.

Todo se resume en un problema de escala, ocupación del espacio y la forma en la que me desplazo. Un ejemplo muy simple para el que no quiera entender la cosa: 

Pongamos dos personas, una junto a la otra, contemplando ambas una estantería en la que hay una caja situada a 2 metros de altura respecto del suelo. Pues bien, el sujeto A mide 1,80 metros y el sujeto B 1,65 metros. Aun estando las dos personas en una posición casi idéntica, la caja estará más cerca del sujeto A que del Sujeto B, simplemente por una cuestión de ocupación del espacio tridimensional, el esfuerzo y energía  que tiene que emplear el sujeto A para alcanzar la caja es menor que para el sujeto B, que es posible que necesite utilizar una escalera o taburete para alcanzar la caja. Efectivamente 2 metros son 2 metros, no hay discusión, pero no es menos cierto que la distancia es relativa por la cosa de que ambos sujetos tienen características distintas.

PD. Elena, no te enfades si lees esto ;)

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